“En este mundo hay tantos mundos como personas”. Carl Rogers
El ser humano, como ente racional dentro de la naturaleza a través del desarrollo de sus habilidades innatas, como lo son, entre otras, el intelecto, la percepción y la creatividad, ha estructurado mecanismos que le permiten -de acuerdo a las características de un medio en constante cambio- establecer relaciones que, indiscutiblemente, evidencian su condición de ser social.
Una de estas estructuras es lo que conocemos como "lenguaje", que en sentido amplio puede ser considerado como cualquier procedimiento que sirve para comunicarse. Sin embargo, desde un punto de vista más teórico, muchas escuelas lingüísticas consideran que el lenguaje es la “herramienta básica con la que piensan los hombres”. (ELLIS, Henry C.)
Ahora bien, si quisiéramos describir las características del lenguaje de una población particular, de una u otra forma tendríamos la obligación de -al menos- conocer “qué piensan” los miembros de dicha población, no obstante desde la perspectiva investigadora no sería significativo conocer “qué piensan” debido a que “el pensamiento se refiere a actividades encubiertas, es decir eventos, que no observamos o medimos directamente mientras que la escritura y el habla son conductas de lenguaje abiertas las cuales son observables directamente.” (ELLIS, Henry C.)
De acuerdo a lo anterior, me tomaré el atrevimiento de limitar (para fines del presente documento) el concepto "lenguaje" en lo referente al “habla”, esto con el fin de hacer del lenguaje un problema de investigación dentro de las posibilidades que nos brinda la Etnografía.
El lenguaje (habla) también podría ser definido dentro de diversas concepciones, pero considero que esto sería irrelevante. Aun conciente de esto, es necesario reconocer que su estudio presenta serias limitantes:
“Las personas producen palabras, y todos tenemos la experiencia subjetiva de que las palabras aluden a algo, están dotadas de significado. Sin embargo, el significado en sí no es un concepto observable, sino un constructo hipotético mentalista. Se supone que el significado está en la mente de los hablantes y oyentes que usan una determinada palabra.” (DE TORREZ, Julio Santiago y otros.)
Luego, el significado de lo que las personas hablan, al no poder ser observado no pude ser estudiado (etnográficamente hablando), por esta razón es necesario conocer la funcionalidad del lenguaje, es decir, no su esencia, sino su uso, lo que induce en el que lo utiliza:
“… el lenguaje codifica la experiencia cultural y el hablante codifica su propia experiencia individual como miembro de la cultura; expresa los fenómenos del entorno: las cosas -criaturas, objetos, acciones, sucesos, cualidades, estados y relaciones- del mundo y de nuestra propia conciencia, incluso los fenómenos de la propia lengua…”. (HALLIDAY, M.A.K.)
En este punto se vislumbra la posibilidad de concebir un problema que puede ser exploración, motivado por que de una u otra forma el que habla codifica su mundo, entonces utiliza códigos:
“… los códigos transmiten o regulan la transmisión de los patrones esenciales de una cultura o una subcultura, actuando mediante los agentes socializadores de la familia, el grupo de iguales y la escuela. A medida que un niño oye e interpreta significados, en el contexto de la situación y en el contexto de la cultura, adopta simultáneamente el código. La cultura se le transmite con el código que actúa como filtro, define y hace accesibles los principios semióticos de su propia subcultura, de modo que, a medida que aprende la cultura, también aprende la rejilla o ángulo subcultural del sistema social. La experiencia lingüística del niño le revela la cultura mediante el código y así transmite el código como parte de la cultura”. (HALLIDAY, M.A.K.)
Las instituciones educativas pueden ser consideradas como micro-sociedades. Allí de una u otra manera se refleja gran parte de las características de la sociedad a la que pertenece: las relaciones jerárquicas, las estructuras grupales, la concepción de autoridad... Son ejemplos que ilustran esta consideración, es decir, la institución educativa puede ser vista como una comunidad.
Este grupo de personas -claro está- se comunican, utilizan el lenguaje y, según lo dicho por Halliday, también utilizan códigos, entonces nos podríamos plantear lo siguiente: ¿Qué códigos utilizan los miembros de una institución educativa? Esta pregunta es evidentemente desmedida, veámosla de otra manera: ¿Qué significan los códigos que utilizan algunos miembros de la institución educativa? Este interrogante puede ser el punto de partida de lo realizado durante la primera práctica pedagógica, cabe decir, que la última pregunta no surge desde que se inicia la práctica, más bien es el resultado de la reflexión que se realiza sobre la realidad que se vive en el lugar donde se ejerce la práctica.