Mudarse de casa o departamento significa hacer frente al caos, desorden y reacomodamiento de todos tus muebles y pertenencias en un nuevo lugar. Estadísticamente está considerado la tercera causa de estrés, después de la muerte de un pariente cercano o un divorcio. ¡Y realmente es un dolor de cabeza! De sólo pensar en guardar en cajas todos mis libros, ropa, zapatos, cremas (soy mujer y tengo de todo tipo: para la celulitis, reductoras, antiarrugas, humectantes, para manos...) me da alergia.
No sé por dónde empezar. Tengo miles de cosas para embalar pero no sé qué guardar primero por miedo a necesitar algo y no encontrarlo después. Por otra parte, tengo que dar de baja todos los servicios y volver a pedirlos nuevamente y modificar la dirección postal de los resúmenes de las tarjetas de crédito, de débito, obra social y demás.
Cuando se es una asalariada y no se tiene vivienda propia, se está sujeto constantemente a esta clase de sucesos. Ya debería estar acostumbrada, pero en mi caso particular hace 8 años que vivo en el mismo departamento. Y si bien es un tanto engorroso todo esto de la mudanza, es bueno poder cambiar de aire, de ambiente, de barrio. Como dicen por ahí: "casa nueva, vida nueva".
Hay que ponerle ganas y tener las mejores expectativas puesto que todo cambio trae consigo descubrimientos y posibilidades. ¡Y en eso precisamente tengo puestas todas mis energías!