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El umbral gris

Una sociedad gay. Un adolescente que quiere saber quién es. El desafío de ir contra la corriente.

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Llegué al umbral. Si doy el paso, ya no hay marcha atrás. Siento, por un lado, unas ganas desesperantes de forzarle la mano hacia mí, y por otro, de hacerlo pasaría al otro lado.

Bien, no puedo negar que di bastantes pasos y avancé. Hablé con ella, mantuve charlas, hemos chateado, somos amigos en Facebook y compartimos fotos. ¡Hasta la invité al cine! Soy un zarpado, me metí demasiado en este libertinaje. ¿Y ahora qué hago?

Tengo sólo 13 años y unas ganas inaplazables de besarla. Vivo en un lugar donde todo está permitido, pero a la vez, no todo está "bien visto", ustedes me entienden. El 90% de la población es "normal", o sea, homosexual. Yo fui educado en la colonia, y por lo tanto, aunque nadie me lo dice, aunque nadie me lo impone, yo sé que se espera de mí que sea normal.

Pero no sé. Siento algo dentro de mí que me dice que soy "distinto". En realidad, no estoy seguro. No sé si es que realmente me gustan las mujeres o si lo que siento es puro instinto rebelde. Los psicólogos en la web dicen que este tipo de fenómenos son "cosas normales de la adolescencia".

Entonces, no sé si es una etapa que estoy atravesando, ánimo de rebeldía o realmente soy... heterosexual.

Para que entiendan un poco más mi problema, les voy a contar un poco cómo está organizada la vida aquí. Desde los remotos tiempos en que se encuentran, se preguntarán ustedes cómo hace la especie humana para sobrevivir en este lugar dominado por las hormigas, y donde el 90% de los humanos no se reproduce.

La colonia está organizada de manera tal que el 90% de la población mayoritaria se encarga de la supervivencia de la colonia (economía y defensa), mientras que el 5% está destinado a las relaciones exteriores (principalmente, con las hormigas) y el otro 5% al control y administración de la población reproductiva.

Cada cual es libre de ubicarse donde quiera, si bien pertenecer a las élites de la burocracia y la política es tan difícil como sacar 100 loterías consecutivas.

Claro que también podés elegir libremente si pertenecer a la mayoría homosexual o a la minoría reproductiva, pero no por casualidad los porcentajes se mantienen incambiados desde hace 5000 años.

No es que exista represión (válgame Dios si la hubiera), pero es que el régimen social es tan estricto a nivel cultural, que la corriente casi impide que seas "diferente". En la televisión, en la publicidad, en la web, en el cole, los maestros y maestras, los docentes, los intelectuales, los políticos y los empresarios: todos forman un "consenso social" a favor de la homosexualidad.

La educación te habla de la moral metamoderna todo el tiempo, aunque las clases de Moral Moderna, en que se recuerda los tiempos en que ustedes gobernaban el planeta y eran, en su mayoría, heterosexuales, son súper interesantes. A veces, mientras la profesora habla de aquellos tiempos, me pongo a imaginar cómo habrá sido esa vida. Esa vida que ustedes vivieron, con familias, amor y todo eso.

Bueno, la cuestión es que si uno elige formar parte de los heteros, pasaría a ser un "diferente". Creerán ustedes que eso es algo negativo o algo así, pero lo cierto es que nadie mira mal a alguien porque vaya por la calle de la mano de una chica, ni existe violencia de ningún tipo, ni siquiera discriminación (salvo los paseos en crucero organizados especialmente para turistas heteros). Sin embargo, no sé, formar parte de la minoría, es como que da un poco de vergüenza, es, digamos... pertenecer a la minoría.

Y yo estoy acá, a punto de dar el paso con Luisana. Sé que si salgo del closet y vivo como un heterosexual asumido, mi función en la sociedad será simplemente la reproducción. No tendría trabajo, no podría defender a la colonia ni mucho menos representarla. Siempre podré "reconvertirme", pero sé que quienes lo han hecho experimentan una falsedad cínica de parte de la sociedad que se torna inaguantable.

Pero yo sí quiero trabajar, sí quiero ser útil a la comunidad, pero no sólo reproduciéndome. La norma dice que los heterosexuales son fundamentales. La ley establece que se debe incentivar la heterosexualidad, pero eso queda muy lindo en el papel. ¿Cómo puede ser que, entre los 100.000 diputados, sólo 100 sean heteros? La posta es que los heteros son vistos como seres antiguos, retrasados, conservadores y reaccionarios, si no hasta inferiores, miembros de una era antigua que llevaron a la humanidad a su casi destrucción total.

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