Un hombre despierta con la idea de que se reunirá pronto con su amada. Se ve al espejo pero no tiene una sonrisa, su mente está feliz al saber que verá a la persona que más ama. Ella lo ha cuidado estos años. Se alista y se sienta en el sillón, mantiene una foto de ella. La ha extrañado tanto... La ama demasiado. Una rosa basta para decir "te quiero", una rosa basta para decir "adiós". Las lágrimas que corren por tu ausencia nadie las detendrá. El hombre no ha contestado las llamadas de sus familiares, especialmente de su hija. Ella está preocupada, no ha visto a su padre en meses.
Así que el hombre se levanta y sale a caminar. Mira al cielo y espera con ansias su reunión con aquella persona que ha amado tanto. Se para cerca de una casa, deja una nota y se va. Es para su hija. En esa nota le dice a su pequeña que la quiere con toda el alma pero necesita ver a su madre, la persona que tanto ama. Un viento cálido hace que la nota vuele y se pierda.
Con el corazón destrozado por la separación de su esposa, el hombre ha preparado su viaje para verla: una corbata, su favorita, la que su amada le regaló, cuelga del techo esperándolo. A pocas calles de llegar a su hogar, una pequeña y hermosa niña se acerca al hombre y sin motivo alguno le regala una rosa roja. El hombre la acepta y la pequeña se va. Él queda paralizado. Solo observa esa rosa que la niña le dio y al voltear para ver de nuevo a la pequeña, ella ya no estaba.
Una rosa basta para decir "te quiero", una rosa basta para decir "adiós". Las lágrimas que corren por tu ausencia nadie las detendrá. En una casa alguien toca la puerta principal, una joven abre y ve a su padre, quien le regala una rosa y le pide perdón por no haberla llamado antes. La joven sonríe...