Salvando las diferencias, el partido de mañana Alemania-Turquía por la semifinal de la Eurocopa me hace recordar a la final del mundial de México 1986 Argentina-Inglaterra: partidos con un trasfondo político fuerte.
Y digo “salvando las diferencias” por dos motivos:
- Esto no es un mundial, sino la Eurocopa
- No hay ni hubo en el pasado cercano una situación de conflicto directo entre los dos países

Hechas las aclaraciones de rigor, paso a mi opinión. En Alemania viven aproximadamente dos millones y medio de personas de origen turco, conformando así la minoría étnica más grande del país (26% de los extranjeros registrados) y representando el 3% de la población alemana total.
Los comienzos de la inmigración turca se remontan a la década de 1960, cuando los gobiernos de los dos países realizaron un acuerdo de intercambio de profesionales que llevó a muchos turcos a participar como “trabajadores invitados” en la reconstrucción de la Alemania destruida en la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, la continuidad de la presencia turca en Alemania nunca fue del todo feliz. Como no soy experto en la materia, me remito al trabajo de Günter Wallraff, el famoso periodista alemán que vivió durante unos cuantos meses camuflado de turco, para poder contar en primera persona lo que él consideraba eran las injusticias sociales que sufría en Alemania esta minoría, mayoritariamente perteneciente a la clase trabajadora y tratada de forma “especial” por las autoridades por su carácter de “extranjeros”. De forma muy elocuente, el resultado de su investigación se llamó “Ganz uten”, “Lo más bajo de lo bajo”.
Así que las cosas no están del todo bien entre Alemania (que hasta el día de hoy no les permite tener doble nacionalidad) y sus ciudadanos turcos. Y esta tensión política es el trasfondo del partido de mañana. Si la Argentina de Maradona y la Inglaterra de Gary Lineker llevaban a la cancha rencores de una guerra reciente (la Guerra de las Malvinas), entre la Alemania y Turquía de la Eurocopa 2008 no existe ningún problema a nivel de la superficie, pero sí varios problemas por debajo de la alfombra.
Una figura que bien puede sintetizar estos problemas es Hamit Altintop, el jugador turco nacido, criado y residente en Alemania, que a pesar de todo jugará mañana por la selección turca. Un muy buen artículo fue publicado hoy sobre este tema en El País de Madrid.
Aunque Alemania es favorita, Turquía tiene un muy buen equipo, y como a los argentinos en 1986, un eventual triunfo sobre la selección teutona significaría para los turcos mucho más que una victoria deportiva. Para los turcos “de allá” y para los turcos “de acá”.